La Terapia Gestalt

Nuestra principal herramienta de trabajo es el diálogo, que funciona como base comunicativa del proceso. 


La metodología con la que trabajo es La Terapia Gestalt que se ubica como disciplina dentro de la rama humanista de la psicología, uno de los tres grandes enfoques junto con la psicología Cognitivo-Conductual y el Psicoanálisis.  Se trata de un encuadre donde priorizamos la relación paciente-terapeuta, facilitamos la expresión emocional y donde preferimos experimentar más que interpretar. 

La Gestalt es una terapia que se centra en el presente y donde través del diálogo y relación con el terapeuta, la persona comienza a poner conciencia a sus principales mecanismos de bloqueo emocionales y mentales. Alumbrando esas zonas oscuras, la persona puede ir gradualmente recuperando una imagen más real de sí misma, ir desprendiéndose de aquello que ya no necesita e ir accediendo a su verdadero potencial.  


Diálogo y Proceso

Nuestra principal herramienta de trabajo es el diálogo, que funciona como base comunicativa del proceso. Además de esta conversación, utilizamos técnicas que podemos incorporar en función del perfil del paciente. Por ejemplo en una sesión es posible intercalar el diálogo con el dibujo, la escultura, la música o incluso la interpretación teatral, siempre y cuando la persona se encuentre cómoda con estas herramientas. 

Aunque los resultados son visibles desde las primeras sesiones, para que la terapia tenga éxito necesita de un proceso sostenido en el tiempo. Lejos de ser un remedio superficial, este proceso implica responsabilidad y se corresponde a la manera natural de sanación y crecimiento en la naturaleza y en nuestro propio organismo. Así, cada persona necesitará de un tiempo distinto a otra. El objetivo es que al finalizar el proceso la persona sea autónoma y pueda aplicar lo integrado el resto de su vida. 


 Sobre la sesión y el tiempo de proceso

Las sesiones tienen una duración de 50 a 55 minutos y tienen lugar una vez a la semana. El tiempo que una persona necesita para cerrar un proceso varía dependiendo de varios factores como pueden ser el tipo de demanda inicial con la que llega a consulta o  la posible aparición de nuevas demandas durante el proceso. También hay que tener en cuenta otros factores como si el objetivo es además el crecimiento personal, si la personalidad del paciente resuena con este tipo de terapia o la propia relación con el terapeuta. Estas entre otras cuestiones  hacen variar el tiempo de un periodo a otro de sanación.

En todo caso podemos hablar de que las experiencias oscilan desde los tres meses a los dos/tres años. 


Es importante señalar que uno de los requisitos para poder ejercer como terapeuta Gestalt es que el profesional tiene que haber sido más de dos años, el mismo, paciente de esta terapia. Por lo que cuando un profesional Gestalt trabaja con un paciente, aquél ya conoce en su propia piel lo que significa transitar el camino del cambio.  


Terapia y Cambio
valentin.aguado.bne@gmail.com